Lealtad después de la muerte, un binomio canino juntos hasta el final

En el Ejército a diario se conocen historias que asombran por su heroísmo, y otras que enternecen el corazón o llenan de nostalgia, en este caso, es la historia de un binomio canino separado por la muerte de su guía, un soldado profesional de más de 10 años de servicio a la institución y a los colombianos.

En una inesperada despedida, de esas que son para siempre, el soldado profesional Andrés Vargas, falleció en San José del Guaviare, el parte médico indicó al parecer una afección pulmonar que apagó su luz. El soldado durante 13 años se desempeñó como soldado profesional, era de la ciudad de Bogotá, y tenía 33 años de edad, sus amigos más cercanos reconocen en él una persona que amaba a los animales, los cuidaba con esmero, especialmente por los más necesitados, como los perros de la calle.

El soldado Vargas, al interior de la institución militar se entrenó y formó como guía canino para trabajar en el hallazgo e incautación de sustancias psicoactivas como la cocaína, evitando así la acción criminal producto de la cadena del narcotráfico, de la mano de perros especializados para este tipo de trabajo, como Rocki, un perro labrador color chocolate, con el que trabajó durante los últimos seis años.

Juntos crearon un vínculo como ningún otro, pues no solo eran compañeros de trabajo, sino que eran familia, y como tal, en el área de operaciones o en el casco urbano, entre ellos se cuidaban, así como a los demás soldados del pelotón. Durante años de trabajo dieron importantes resultados operacionales contra el microtráfico en el casco urbano de la capital guaviarense, asestando así golpes al tráfico, fabricación o porte de estupefacientes, y el enriquecimiento ilícito de grupos armados al margen de la ley.

Vargas, le enseñó a Rocki siendo apenas un cachorro las técnicas de búsqueda, y comandos (órdenes) para que, en una perfecta sinfonía de señas, ambos pudieran hablar el mismo idioma y así entenderse. La última misión de este par se centró en salvaguardar la seguridad del primer anillo de seguridad de las instalaciones del cantón militar sur oriente en San José del Guaviare, por lo que se les veía mañana y tarde adelantando la inspección minuciosa de vehículos, personas y mercancías; siempre velaron por la vida, y la tranquilidad de los guaviarenses.

La despedida de este par de amigos y compañeros de trabajo, deja una tristeza que se reflejó en el funeral de Andrés, pues Rocki no se despegó de los despojos de su guía, lo acompañó hasta el final y le dio el último adiós, con la esperanza de volverse a encontrar algún día en la otra vida

Esta historia, tiene un final momentáneo, el soldado Andrés Vargas falleció, Q.E.P.D, y Rocki no tiene ya a su guía, amigo y familia, así mismo, este héroe de cuatro patas ya cumplió su tiempo de servicio en el Ejército, y ya es hora de descansar también para él, por lo que será despedido con honores en junio, cuando se licencie. Esta historia tendrá final feliz, porque a Rocki lo estará esperando la familia de su guía canino, quienes aceptaron adoptarlo y cuidarlo ahora que Vargas no está.

Este es el vivo reflejo de la lealtad de cientos y miles de binomios caninos del Ejército Nacional, que a diario conviven y se entrenan para salvaguardar la vida de los colombianos ante las consecuencias del narcotráfico o el uso indiscriminado de artefactos explosivos improvisados por parte de los grupos armados al margen de la ley.

A nuestro soldado profesional Andrés Vargas, eterno agradecimiento por su trabajo, sacrificio y dedicación como guía canino, y a su ejemplar, Rocki, soldados, héroes, amigos, y ante todo familia.