La Universidad Nacional aclaró la situación de los caimanes en la estación Roberto Franco
El 22 de abril, la asociación de empresarios Prorinoquia denunció que la situación de los caimanes en la Estación de Biología Tropical Roberto Franco, de la Universidad Nacional en Villavicencio era muy grave.
“La universidad no está cumpliendo con sus obligaciones. Gravísimo”, comentó Clara Serrano, directora de Prorinoquia.
La Universidad Nacional respondió a través de la profesora Lucy Gabriela Delgado Murcia, decana de la Facultad de Ciencias quien asegura que una visita reciente de Cormacarena reporta el buen estado de salud de los ejemplares de caimán llanero o caimán del Orinoco alojados en la Estación.
Desde hace décadas la Estación Roberto Franco trabaja en la conservación y reproducción de esta especie.
El proceso inició en 1970, cuando el científico Federico Medem, investigador del Instituto de Ciencias Naturales, impulsó la creación de núcleos reproductivos orientados a evitar la desaparición del caimán llanero en los ecosistemas de la Orinoquia colombiana.
Posteriormente dicho trabajo científico dio origen al Programa Nacional de Conservación del Caimán Llanero y motivó al entonces Ministerio de Ambiente a declarar oficialmente a la especie en riesgo crítico de extinción, en 1997.
La Estación asumió la reproducción de animales y el aporte de conocimiento científico sobre la especie, mientras el Ministerio y las corporaciones ambientales debían liderar las estrategias para devolver esos ejemplares a sus ecosistemas naturales.
Uno de los problemas es que muchos de los ejemplares alojados en la Estación ya superan la edad adecuada para procesos exitosos de reintroducción.
Según explica la profesora Delgado, los caimanes nacidos en cautiverio se deben liberar jóvenes, entre uno y dos años de edad, cuando alcanzan entre 1 y 2 metros de longitud. A esa edad tienen mayores probabilidades de adaptarse a las condiciones naturales y de supervivencia en ecosistemas.
Sin embargo, hoy la estación alberga numerosos animales de entre 10 y 20 años, algunos con tamaños superiores a 3 y 4 metros.
La académica señala que el problema se agrava porque el ciclo reproductivo de la especie continúa cada año. Entre finales de noviembre y enero ocurre el apareamiento y la postura de huevos, de los cuales decenas pueden resultar fértiles y convertirse en nuevos neonatos.
“Sin procesos sostenidos de liberación, el número de animales aumenta progresivamente y termina generando condiciones críticas de hacinamiento”, indica la profesora Delgado.
Ese es el segundo problema: durante una visita realizada por Minambiente en julio de 2025 se identificó la presencia de al menos 18 animales ciegos y otros mutilados, presuntamente como consecuencia de las condiciones de confinamiento y del tamaño reducido de algunos estanques de cemento donde permanecen ejemplares de gran tamaño.
El tercero es la transformación urbana de Villavicencio: hoy la Estación de Biología Tropical Roberto Franco está en el centro de la ciudad, detrás de los juzgados, en una zona rodeada de talleres en donde es evidente la contaminación ambiental y auditiva.
Tales condiciones no corresponden a un entorno adecuado para una especie silvestre de gran tamaño.
Hay un convenio con la Universidad de los Llanos, mediante el cual 12 ejemplares salen hacia esa institución. Aunque el convenio finalizó formalmente en junio de 2024, la UNAL sigue aportando solidariamente alimentación para esos animales, debido a que Unillanos argumenta que no cuenta con recursos suficientes para asumir completamente su manutención.
Otro proceso revisado involucra al Parque Agroecológico Merecure. La Facultad encontró un acta de entendimiento de agosto de 2020 para entregar 18 ejemplares. Sin embargo, después aparecen solicitudes relacionadas con más de 180 animales.
También se encontraron informes relacionados con un convenio desarrollado en 2021 para trasladar 104 animales a Merecure en el marco de una investigación científica financiada por Cormacarena.
Además, algunos de los pocos salvoconductos encontrados registran salida de animales vivos desde Villavicencio hacia Bogotá.
La propuesta de la Universidad es que los nuevos ejemplares no sigan aumentando el hacinamiento en la Estación y que se puedan trasladar, con autorización ambiental, a lugares más adecuados para procesos de conservación y eventual reintroducción.
