Las increíbles cifras del trabajo informal que revela el coronavirus.

Trabajadoras del servicio doméstico, meseros, jornaleros, peluqueras y hasta los árbitros de futbol, algunos de los muchos oficios que además de estar hoy sin la posibilidad de trabajar, llevan años e incluso toda la vida sin estar vinculados al sistema de seguridad social integral.

 

Cuando completamos el día 60 de aislamiento en Villavicencio y el Departamento del Meta, y todo indica que es inminente una tercera prorroga de la llamada cuarentena decretada por el Gobierno Nacional que nos puede llevar al mes de junio con la prolongación de algunas medidas hasta finales del mes de julio, se dan a conocer diariamente cifras increíbles de todos los sectores, para los cuales no se conocen ayudas concretas que les permita sobre llevar esta emergencia.

 

Según un informe de la Universidad del Rosario dado a conocer en el diario el Tiempo,  el 66.3 por ciento de la población activa corresponde al grupo de personas en la informalidad, según el DANE el trimestre entre diciembre de 2019 y febrero de 2020 el 45.2% de hombres económicamente activos están en la informalidad, con estas cifras estamos hablando de casi 10 millones de Colombianos.

(https://www.dane.gov.co/files/investigaciones/boletines/ech/ech/pres_ajustesmetodologicos_covid19_mar_20.pdf)

 

¿Sin seguridad social?

 

Cuando se habla de trabajo informal se hace referencia a las personas que no hacen parte del sistema de seguridad social integral, salud, pensión y riesgos laborales, es decir que las medidas adoptadas por ejemplo en el Decreto 558 sobre la reducción del aporte a pensión para los meses de abril y mayo no beneficia a los trabajadores informales, así como tampoco las recomendaciones emitidas por el Ministerio del Trabajo en las circulares 0021 y 0033 en donde entre otras cosas recomiendan el trabajo en casa, el tele trabajo o la licencia remunerada compensable por solo poner algunos ejemplos; no, a esta clase de trabajadores, no los beneficia ninguna de las denominadas medidas de protección del empleo.

 

A pesar de estas alarmantes cifras, y después de dos emergencias económicas decretadas, casi dos meses después del aislamiento nacional obligatorio, contando con las facultades excepcionales, el gobierno hoy no ha emitido Decreto alguno que garantice el Mínimo Vital de este sector del trabajo, uno de los más vulnerables, los cuales han sido privados de oportunidades económicas en el sector formal, ahora, y en forma casi que indolente, las siguen privando del único medio licito de subsistencia que tienen a su disposición.

 

El Ministerio del Trabajo al parecer, solo mira a los trabajadores formales, ya vimos como se anunció que, el tan esperado “subsidio a la nómina” incluirá a las personas naturales que se formalicen como empresa e insisten en que se deben constituir como persona jurídica para continuar con este beneficio.

 

El articulo 7 del Código Sustantivo del Trabajo señala que “el trabajo es socialmente obligatorio” y en el articulo 9 dispone que “el trabajo goza de la protección del estado”, y así lo ratifica el artículo 25 de nuestra Constitución, sin embargo, este grupo de personas que trabajan y viven de la informalidad, no han logrado la tan anhelada ayuda que deberían recibir a sus trabajos.

 

“No estamos hablando, de mercados, de subsidios, estamos hablando de soluciones que le permitan ejercer su trabajo en forma digna”.

 

En Villavicencio y el Meta, estando en campaña, escuchamos al hoy Alcalde y al Gobernador hablar de las ya complicadas cifras de desempleo en nuestra ciudad y nuestro departamento, las cuales por supuesto se han incrementado debido al ya famoso Covid-19 y hemos escuchado que tanto uno como el otro, en las últimas semanas le han hecho un fuerte llamado a la Gobierno Nacional para que tome las medidas necesarias para atender a los trabajadores informales, a los barberos, a los técnicos de escuelas de futbol a los choferes, a los lavadores de carros, a los trabajadores del sector rural, a las vendedores ambulantes de comidas, que de una u otra forma se han visto afectados, pues no solo no pueden acceder a un subsidio de desempleo, o al retiro de cesantías, si no que seguramente no cuentan con los ahorros que le permitan subsistir durante más tiempo sin ejercer su labor.

 

Si bien como ya sabemos, nuestros gobernantes locales no tienen la competencia para solucionar de fondo este problema de los trabajadores informales, es el momento de que las Secretarías de Competitividad tanto de la Alcaldía como de la Gobernación, junto con Fenalco Meta y la Cámara de Comercio de Villavicencio, unan esfuerzos y llenen este vacío que por ahora viene dejando el Gobierno Nacional, quien cuenta con la posibilidad en esta nueva emergencia de emitir Decretos Legislativos con la finalidad de otorgar esa especial protección que la Constitución Política de Colombia estableció en cabeza del Estado al trabajo en general.

 

Editorial

Camilo Ernesto Rey Forero

Abogado Especialista En Derecho Laboral

Asesor Y Consultor

 

 

 

 

Sala de Redacción

Lucila Gómez Torres Directora Administradora Pública y Esp. en Formulación de Proyectos